Claves para estructurar el verano de nuestros hijos
Amelia Fuentes – Psicóloga
Ha llegado el final de curso, se acabaron los madrugones y las prisas al salir de casa, y llega la calma… o no.
El verano puede ser, para nuestros pequeños y para las dinámicas familiares, un momento de estrés o de disfrute, y esto va a depender en gran parte de cómo lo planteemos y organicemos los adultos.
Claves para estructurar el verano de nuestros hijos
Amelia Fuentes – Psicóloga
Ha llegado el final de curso, se acabaron los madrugones y las prisas al salir de casa, y llega la calma… o no.
El verano puede ser, para nuestros pequeños y para las dinámicas familiares, un momento de estrés o de disfrute, y esto va a depender en gran parte de cómo lo planteemos y organicemos los adultos.
Por qué el verano puede desestabilizar a los niños
En ocasiones, la falta de estructura, de rutinas claras, de objetivos e incluso de frecuencia en las relaciones sociales de nuestros pequeños puede alterar su estabilidad, aumentar su irascibilidad o agudizar procesos ansiosos si el menor los está atravesando en ese momento.
En otro tipo de problemáticas, esta disrupción o estos cambios pueden ser todavía más impactantes: nos referimos a niños con TEA, con TDAH…
En este artículo vamos a intentar aportar claves para unas rutinas de verano que hagan que el periodo estival sea lo más placentero y sano posible, tratando de equilibrar la libertad que nos aportan estas fechas con la estructura que nuestros peques necesitan para sentir su mundo predecible y seguro.
10 claves para organizar las rutinas de verano
1. Horarios sí, con flexibilidad
Todos necesitamos sentir que la presión de horarios de entrada al cole, clases extraescolares, deberes… pasa a un segundo plano, pero nuestros pequeños necesitan cierta estructura horaria. No se trata de levantarlos a las siete de la mañana, pero sí de mantener un cierto orden en el horario de levantarnos, las comidas, el aseo, la hora de dormir… con excepciones, por supuesto.
El horario de sueño es el más importante: retrasar más allá de las 10 de la mañana la hora de levantarnos puede alterar mucho la secreción de neurotransmisores, provocando irritabilidad, dificultad atencional o incremento de la ansiedad.
2. Mantener la actividad física
En muchas ocasiones asociamos la actividad física de nuestros peques a las actividades extraescolares, que durante el verano quedan suspendidas. Si para todos es importante mantener cierta actividad física, en el caso de los niños es fundamental para su regulación emocional.
3. Tiempo de calidad con los padres
Que nuestros hijos estén de vacaciones no implica que los padres tengamos la disponibilidad que nos gustaría: la conciliación a veces es complicada, y a veces se convierte en una quimera. Aun así, tratar de reservar 30 minutos al día de dedicación exclusiva, en actividades estimulantes que favorezcan la comunicación, puede marcar la diferencia en su forma de relacionarse con nosotros y en la creación de recuerdos.
4. Disminución del tiempo de pantallas
En demasiadas ocasiones, en verano aumenta sobremanera su uso, y con ello las consecuencias negativas.
Es importante:
- Establecer horarios claros, incluso por escrito
- No utilizarlas como única forma de entretenimiento
- Evitar dispositivos justo antes de dormir
- Que las pantallas ocupen un espacio limitado dentro del día, sin convertirse en el eje principal
5. Dar responsabilidades dentro del hogar
6. El aburrimiento no es el enemigo
Aunque en ocasiones parezca que el aburrimiento es el gran enemigo a batir, en realidad una pequeña dosis de aburrimiento diaria no solo no es perjudicial, sino que puede ser un vector para poner en marcha su creatividad, además de generar cierta tolerancia a una sensación que, todos lo sabemos, encontraremos muchas veces a lo largo de la vida.
7. Mantener el contacto social
8. Impulsar la autonomía
9. Hablar de cómo nos sentimos
10. Mantener límites claros
La coherencia en este sentido ayuda a mantener un clima de calma. Y aunque sea verano, los límites son necesarios; en ocasiones puede ayudar incluso tenerlos visibles por escrito.
El afecto, la clave que lo sostiene todo
Y, por supuesto, afecto. Más tiempo para todo, también para abrazar, dar un beso, una caricia… No necesitamos, ni existe, un verano perfecto, pero si de alguna manera conseguimos mantener un cierto equilibrio en estas rutinas de verano para niños, evitaremos que la desregulación aparezca, permitiendo el disfrute de estas fechas y de nuestros peques.
Si notáis que estos cambios de rutina afectan especialmente a vuestro hijo o hija, podemos ayudaros a encontrar el equilibrio adecuado.
Psicologia - Claves para estructurar el verano de nuestros hijos
Estamos en Calle Sagasta 9, bajo, Murcia.
Puedes contactarnos en el 968 073 134 o escribirnos a info@mentiumpsicologos.com
