Altas capacidades en niños: señales que quizás no estás viendo
Amelia Fuentes – Psicóloga
Por qué es tan difícil en ocasiones reconocer las altas capacidades
¿Un niño con altas capacidades siempre saca buenas notas? No.
10 señales que pueden indicar altas capacidades en tu hijo
- Tiende a negociar constantemente: Cuestiona las decisiones de los adultos y busca siempre soluciones intermedias. Muchos padres describen esta cualidad como “agotadora”. No es desobediencia: es una mente que no acepta fácilmente las cosas sin entenderlas.
- Tiene una autonomía desigual: Puede hacer cosas de forma completamente autónoma en algunas en algunas o muchas actividades (“yo solito”), y en otras pedir mucha más ayuda de lo esperado para su edad. Esta irregularidad confunde a los padres y a los profesores.
- Se aburre con facilidad, y el aburrimiento le genera malestar real: No es un «me aburro» dicho de pasada. Es una queja frecuente y genuina. Para estos niños el aburrimiento puede llegar a producir una sensación parecida a la angustia, algo que el adulto que está con ellos puede percibir claramente.
- Necesita entender el porqué de todo: Le cuesta mucho aceptar un «porque sí». Cuando no entiende por qué alguien se comporta de cierta manera, puede pasarlo realmente mal. Esto les lleva, de nuevo, a cuestionar decisiones del adulto, lo que algunos padres describen como una lucha constante.
- Tiene intereses muy intensos: Cuando algo le apasiona, se lanza de cabeza. Acumula información, invierte mucho tiempo, puede parecer que se obsesiona. Esos intereses cambian con el tiempo, pero mientras duran son totales.
- Es muy perfeccionista: El error le genera un malestar intenso y desproporcionado. Le cuesta mucho integrarlo como parte del aprendizaje. Esto puede llevarle a evitar tareas en las que no se siente seguro de hacerlo bien.
- Tiene una intensidad emocional muy alta: Vive las emociones con mucha fuerza, tanto las agradables como las difíciles. Puede tener dificultades para regularlas, especialmente ante la frustración o ante situaciones que considera injustas.
- Se anticipa y necesita controlar lo que va a pasar: Pregunta constantemente qué vamos a hacer mañana, con quién, a qué hora. Si no puede anticipar lo que va a ocurrir, aparece la ansiedad. Es una forma de gestionar la incertidumbre.
- Se siente diferente y le cuesta encajar: Con frecuencia siente que no es como los demás, y eso puede dificultar las relaciones sociales o hacer que le resulten poco estimulantes. No es que no quiera relacionarse: es que le cuesta encontrar a alguien con quien conectar de verdad.
- Está desmotivado o rechaza el colegio: Puede parecer contradictorio, pero es uno de los signos más frecuentes y más ignorados. Un niño con altas capacidades puede tener resultados académicos mediocres, mostrar falta de interés o incluso rechazo activo al entorno escolar. Cuando el ritmo del aula no está a su altura, el aburrimiento y la frustración pueden derivar en desenganche total.
Cuestiona las decisiones de los adultos y busca siempre soluciones intermedias. Muchos padres describen esta cualidad como “agotadora”. No es desobediencia: es una mente que no acepta fácilmente las cosas sin entenderlas.
Tiene una autonomía desigual:
Puede hacer cosas de forma completamente autónoma en algunas en algunas o muchas actividades (“yo solito”), y en otras pedir mucha más ayuda de lo esperado para su edad. Esta irregularidad confunde a los padres y a los profesores.
Se aburre con facilidad, y el aburrimiento le genera malestar real:
No es un «me aburro» dicho de pasada. Es una queja frecuente y genuina. Para estos niños el aburrimiento puede llegar a producir una sensación parecida a la angustia, algo que el adulto que está con ellos puede percibir claramente.
Necesita entender el porqué de todo:
Le cuesta mucho aceptar un «porque sí». Cuando no entiende por qué alguien se comporta de cierta manera, puede pasarlo realmente mal. Esto les lleva, de nuevo, a cuestionar decisiones del adulto, lo que algunos padres describen como una lucha constante.
Tiene intereses muy intensos:
Cuando algo le apasiona, se lanza de cabeza. Acumula información, invierte mucho tiempo, puede parecer que se obsesiona. Esos intereses cambian con el tiempo, pero mientras duran son totales.
Es muy perfeccionista:
El error le genera un malestar intenso y desproporcionado. Le cuesta mucho integrarlo como parte del aprendizaje. Esto puede llevarle a evitar tareas en las que no se siente seguro de hacerlo bien.
Tiene una intensidad emocional muy alta:
Vive las emociones con mucha fuerza, tanto las agradables como las difíciles. Puede tener dificultades para regularlas, especialmente ante la frustración o ante situaciones que considera injustas.
Se anticipa y necesita controlar lo que va a pasar:
Pregunta constantemente qué vamos a hacer mañana, con quién, a qué hora. Si no puede anticipar lo que va a ocurrir, aparece la ansiedad. Es una forma de gestionar la incertidumbre.
Se siente diferente y le cuesta encajar:
Con frecuencia siente que no es como los demás, y eso puede dificultar las relaciones sociales o hacer que le resulten poco estimulantes. No es que no quiera relacionarse: es que le cuesta encontrar a alguien con quien conectar de verdad.
Está desmotivado o rechaza el colegio:
Puede parecer contradictorio, pero es uno de los signos más frecuentes y más ignorados. Un niño con altas capacidades puede tener resultados académicos mediocres, mostrar falta de interés o incluso rechazo activo al entorno escolar. Cuando el ritmo del aula no está a su altura, el aburrimiento y la frustración pueden derivar en desenganche total.
Si ya tienes diagnóstico: lo que marca la diferencia
¿Cuándo consultar?
No hace falta esperar a que el problema sea grande. Cuanto antes se identifica el perfil de un niño, antes se puede actuar de forma adecuada.
En Mentium Psicólogos podemos ayudarte a detectar señales que apunten a este perfil y acompañar tanto al niño como a la familia en el proceso. Si hay dificultades emocionales asociadas (ansiedad, frustración, dificultades sociales) trabajamos con ellas para que tu hijo pueda desarrollarse con el apoyo que necesita. Pide tu primera cita y lo valoramos juntos.
Psicologia - Altas capacidades en niños:
Estamos en Calle Sagasta 9, bajo, Murcia.
Puedes contactarnos en el 968 073 134 o escribirnos a info@mentiumpsicologos.com
